Buscamos cosas de interés, y algo que lo parecía era el Monte alle Croci y la Plaza de Míguel Ángel. Así que después de desayunar, nos dirigimos hacia allí.
Este se encuentra cruzando el Puente Vecchio, caminando hacia la izquierda (si le dejamos de espaldas).
Por cierto, según bajas del puente, dirección el palacio Pitti, a la izquierda del puente, hay una tienda con caretas artesanas, bolas de cristal, etc. en el que trabajan dos señores muy agradables, que nos contaron la historia de la estatua de Perseo y Medusa(que tienen una replica preciosa en mármol), y nos enseño que el mismo Cellini, es esculpió a él mismo en la parte de atrás del casco, se llama Valentina Firenze. Si no encontráis la tienda, teneés la replica gigante en la plaza donde está Palacio Vecchio, fijaros.
Desde arriba se ve todo Florencia, un paisaje precioso, sobre todo si os gustan hacer fotos.
Allí también hay pintores con sus láminas, preciosas como todas y con el toque especial de cada uno, que os vuelvo a animar que compréis, porque son únicas. No hay mucho más que hacer, aunque tenéis una cafetería, una heladería y algún puestecito.
Luego bajamos por la zona del mirador, descubriendo así la Plaza de Míguel Ángel, que también es muy bonita, pero por desgracia, la vimos lloviendo y con bastante viento.
Cómo se nos hacia tarde volvimos a cruzar, esta vez por el puente Alle Grazie, para dirigirnos a Santa Croce. Si no recuerdo mal nos costó unos 8 €, pero no estoy segura. Tuvimos que hacer algo de cola, pero al menos, no nos mojamos. La entrada esta según miras de frente, a su izquierda.
Por dentro es interesante de ver, como la tumba de Miguel Ángel, en las que hay la figura de sus tres musas, la escritura, la escultura y pintura, creo recordar.
Hay otras tumbas y monumentos como el de Dante o Maquiavelo.
Hay otras tumbas y monumentos como el de Dante o Maquiavelo.
Otras cosas que podéis ver allí, son capillas muy antiguas, y que están bastante bien conservadas. Nosotras tuvimos suerte y pudimos ver la Capilla Medici, pues nos dijeron que había estado cerrada.
Estuvimos también en el mercado de la piel, en el que hay de todo, pero sobre todo, como su nombre indica, ropa y artículos de piel. Allí pudimos comprar una tapa cobertura para libros, una pluma de escribir antigua, a un chico muy simpático que medio hablaba español, y varias especias. En el mercado podéis conseguir artículos que hay en las tiendas, (como las plumas, que veréis que hay varias tiendas con artículos así, y con artículos hechos a mano, etc.), pero a precios bastante más económicos. Duraba hasta las 15:30 o así nos dijeron.
Después de secarnos, fuimos a tomarnos un café y a descansar. Cuando anochecía dimos el último paseo, pudiendo ver el Duomo sin apenas gente, que repito que es espectacular. También nos acercamos al Palacio Vecchio, que en la actualidad es el Parlamento.
Como ya era hora de cenar, callejeando un poco encontramos un restaurante que no tenía mala pinta. Para indicaros, tenéis que ir a la plaza de Sta. María de Novella, dejáis la iglesia de espaldas y avanzáis un poco, a la izquierda hay una calle, en donde hace esquina otro restaurante, llamado Grillo. Os metéis por esa calle y en la acera derecha encontraréis Alla Griglia.

Es un restaurante que va mucha gente italiana, creo que eramos las únicas turistas. Cenamos Carpaccio, una pizza buenísima de rúcula, linguini al pesto, una botella de agua, una botellita de 375cl de vino y un tiramisú, todo nos salio por 47€, con el pan y el servicio incluido (fijaros en eso, pues en muchos sitios no está incluido y os cobran 2 ó 3 € más por persona.)
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